El acueducto del Padre Tembleque fue la obra hidráulica mas importante construida en América en el siglo XVI, uno de los pocos edificios arquitectónicos de su tipo con posibilidad de reutilización a pesar de sus ya 450 años.
48 km. Entre el cerro del Tecajete (Sta. María), de cinco manantiales hasta Otumba su depósito final, con una altura que varía de 200 a 250, el recorrido del agua es tan estrepitoso y variado. Sus medidas son 42 por 42 centímetros de ancho y alto en unos tramos de 30 por 30 centímetros en otros, fue abierto a pico y pala entre 1534 y 1560 aproximadamente. El 90 porciento de la estructura es subterránea. El restante aéreo en arcos que alcanzan los 38.75 metros de altura.
De los 17 años que se estima duró la construcción total, 15 correspondieron al levantamiento del monumento menos desconocido las arcadas que saltan la barranca de Tepeyehualco con 1020 metros de largo y 66 arcos, construido empiedra volcánica sobre molde de adobe como cimbra. Las bases 15 veces más anchas que el acueducto aéreo, cubierto de un crestón de forma cónica bruñido con una mezcla de arena de piedra doblemente cernida, cal y baba de nopal. Este recubrimiento era una fórmula albañileril usada desde el siglo XVI, el cual permanece intacto en la mayor parte del acueducto.
La magnificencia del puente de Tepeyahualco se capta mejor mediante la siguiente analogía el Acueducto de Querétaro (1726-1783) de 1280 metros con 74 arcos y el más alto de 23 metros sobre el nivel del piso. El Acueducto de Segovia, España, edificado por romanos en la segunda mitad del Siglo I d.C. con una longitud de 728 metros y altura máxima de 28.5 metros, 119 arcos de medio punto y doble arquería.
Ates y después de la obra genial de fray Francisco de Tembleque, oriundo de Toledo, España, existieron obras similares. En la época prehispánica los aztecas y acolhuas y su tlatoani Nezahualcóyotl construyeron los acueductos de Chapultepec, Coyoacán y Texcoco a la antigua Tenochtitlán. En el periodo virreynal se hicieron el de Tlaxpana, de Santa Fe a la capital, un puente de 2000 arcos; y el de Chapultepec, terminado en 1769, de 904 arcos y cuatro kilómetros de caño.
Los arquitectos Jesús Zamora Palomares y Sergio Guillén Quiroz, subdirector de Restauración de Bienes Históricos y Culturales t representantes de la Dirección General de Sitios y Monumentos del Patrimonio Cultural del CONACULTA, respectivamente, en los 80’s encabezaron la más reciente reparación del Acueducto del Padre Tembleque, coincidieron ñeque éste es una de las obras hidráulicas más bellas y generosas de la época colonial y un paradigma tecnológico y estético de la arquitectura e ingeniería mexicanas.

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