Jauría de perros que arañan el asfalto
Cuando los tacones, las sandalias, los mocasines o tenis van poco a poco dejando huella en lo negro del asfalto, el rojizo adoquín o concreto grisáceo.
Azulejos de mil colores pierden su lucidez, cuando entre rayones se descubren protuberancias, características que no son de fábrica, defectos que el paso de tiempo les ha dejado. El paso de la clase trabajadora.
Como perros hambrientos defendiendo nuestro hueso, marcando territorios y buscando misericordia...
Con notoria resiliencia... es bueno buscar, proponer, develar... pero sobre todo y lo más importante es soñar. El ver el futuro dentro de ti, para así lograr valorar lo incierto pero al final de cuentas ir tras de él.
Importa poco el dejar las calles en mero polvo, importa poco dejar los zapatos sin suelas y sin pensar maquiavélicamente en que el fin justifica los medios, la naturaleza humana, se refleja en el desarrollo e innovación de los hechos laborales.
Coloquialmente dicho: “para sacar para la papa” todos luchamos día a día. Todos sin excepción, pues el que no lo hiciere moriría y sin embargo no aplica “el fuerte se come al débil” simplemente cada quien llega a donde quiere llegar.
Por que somos lo que pensamos y encontramos lo que buscamos, hoy me encuentro enferma, pero quien me asegura que no fue por que me he sugestionado entre el clima y mis horas de ocio.
Necesitamos de introspección, de encuentros con nuestra alma, unirla al cuerpo, mediante la oración o meditación... descubrirnos para seguir luchando vivamente contra nuestro propio ego, nuestra propia jauría.

Luis Eduardo Mtz. dijo
Aquí estuvo Luis Eduardo...
4 Marzo 2006 | 11:06 PM