Lo indiscutible del ser es su existencia, y ahora ya con esta mercadotecnia que nos hace presos de compromisos, donde no nos queda más que resignarnos a perder mínimo veinte pesos por tal de recordarle al mejor amigo que estamos ahí para cuando lo necesite o gritarle al ser amado ¡existo!...

Más allá de lo icónico y superfluo que nos brindan esos días “festivos” o de “alegría”, es de recordarse que estamos vivos; que si bien tenemos amigos como enemigos, personas que nos aman personas que nos dejan profundas heridas, pero de alguna u otra manera nuestra naturaleza humana no nos permite alejarnos lo suficiente para extrañar y amar o para odiar.

Ahora pues, con tanta emotividad y romanticismo en el ambiente, uno que mas quisiera pasar horas, días enteros con la persona amada o tal vez todo lo contrario... pero al final de cuentas más allá de todo lindo detalle y sobre cualquier fecha especial se encuentran los sentimiento.

En este momento me llega una pregunta ¿Qué sería del ser sin el sentir? Acaso es lo mismo que si afirmáramos que la existencia se da por el hecho de ser...