Aún cuando por muchas razones la distancia nos permite pensar, relajarnos, involucrarnos en nuevos ambientes, la excesiva introspección nos puede causar confusiones. En un ámbito laboral cuestionando ¿Qué tanta importancia tiene mi trabajo?, en relaciones personales ¿Qué tanto me valora o valoro a mis amigos, a mi pareja? Por mencionar las instancias más factibles de percepción. Interrogantes que con la distancia se pueden meditar más profundamente... las razones por las cuales la naturaleza humana se va haciendo más compleja al llegar a un descubrimiento intrapersonal amplio y concreto. Percepción que al abrir los ojos pareciera un sueño, pero al razonar sobre la realidad parece tan cierto que o se puede vivir intensamente o frustrar cada respiro del alma.

Ahora bien si a esta circunstancia le agregamos el factor del tiempo, ¿Qué tanto tiempo es el que nos encontraremos distanciados? Respondiendo a esto podríamos muy posiblemente encontrar alguna respuesta o aliciente a llevar a cabo acciones considerando el bienestar personal y en determinada manera valorar o considerar de manera diferente a las personas con las que a diario convivimos, las cosas o los bienes e incluso servicios que son necesarios. En suma obtendremos una persona real y compleja con una distribución del tiempo y espacio adecuado para su desarrollo integral tanto intelectual como emocional.

En fin, ¿Cuantas veces nos hemos puesto a reflexionar sobre nuestro tiempo, nuestro espacio, nuestra existencia? Capturemos el tiempo, llevándolo a la cruda realidad de la distancia...